Los amantes de las listas al estilo Rob Fleming devoramos con gusto en distintas webs, periódicos, foros y blogs, clasificaciones de las mejores películas, actores, directores, series. Y sobre este apartado en concreto la opinión general suele coincidir bastante: ‘Breaking Bad’ es, sin ninguna duda, la mejor serie de la historia. Hasta el punto que el siempre polémico «cierre», que suele convertirse en el “pero” al que recurren los friquis quisquillosos para catalogar o no de «perfecta» tal o cual serie (‘Los Soprano’ son el mejor ejemplo’) podría en el caso de ‘Breaking Bad’ no haber sido tan perfecto como es, que a un servidor y a muchos más la de AMC nos seguiría pareciendo la indiscutible número uno.

“El guion lo es todo”, decía Billy Wilder, —y ahí dejó ‘El apartamento’ para corroborarlo—. ‘Breaking Bad’ firma bajo esa sentencia. Las aventuras y desventuras de Walter White no cuentan con el reparto de ‘Los Soprano’, el presupuesto de ‘Boardwalk Empire’, los culos y tetas de ‘Juego de Tronos’, la rabiosa actualidad de ‘Homeland’, los decorados de ‘Lost’, las vísceras al aire de ‘The walking dead’ o el atrezzo y la ambientación de ‘Mad Men’, por mencionar las más comunes en las mencionadas listas.

‘Breaking Bad’ se limita tan solo a contar la historia de un tipo aparentemente normal, en un sitio aburrido, con una esposa corriente y muy pocos amigos dándole réplica. No tira de dinero, efectos especiales o tías buenas para llamar la atención del espectador. Y sin embargo convierte esa historia ni más ni menos que en ‘El Padrino’, cuando parecía imposible que nadie, jamás, osaría quitarle ese honor a Tony Soprano.

Porque Walter White es eso: un hombre bueno, ajeno a los problemas, que cambia el chip a raíz de una noticia y que decide llegar hasta el límite y más allá por una sola razón: su familia. Tan lejos llega por ella, que la pierde. Y, sobre todo, White es hombre temido, odiado y amado a partes iguales por ser el que mejor maneja el arma más peligrosa de este mundo: la inteligencia. En efecto, Walter White es Michael Corleone.

Para colmo, el guion de ‘Breaking Bad’ tiene esa particularidad de no solo ser bueno, sino “cada vez mejor”. A cada capítulo el nivel sube un poco más, como el tanto por ciento de pureza de la meta azul, hasta llegar al “10 absoluto” que tanto crítica como público han decidido otorgarle.

Una unanimidad que también existe con respecto al siempre peligroso final, y que muy pocas obras a lo largo de la historia han conseguido alcanzar: ‘El Padrino’, y poco más.

Breaking Bad, El Padrino de las series

Navegación de la entrada


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *