En estos días tan exagerados y faltos de ascetismo, en lo que aquello de «menos es más» ha quedado —también en el cine— totalmente olvidado, y en los que la mayor muestra de triunfo no es otra que el tamaño (enorme coche, enormes números, enorme culo), no está de más recordar que algunos de los personajes más exitosos, revolucionarios y admirados de la historia no destacaron precisamente por su tamaño. Ni Napoleón, ni Gandhi, ni Alejandro ni Messi necesitaron mirar por encima de los 170 centímetros para llegar a lo más alto.
Precisamente allí, en lo más alto, es donde se desarrolla la pequeña historia —menos es más— de otro pequeño gran hombre, Abdul Karim, Little Karim para aquellos afortunados que pueden hacerse llamar sus amigos. Su vida y obras, transcurridas entre las montañas más imponentes del planeta y recogidas por Javier Álvaro —otro bajito muy grande—, a buen seguro no acabarán en las páginas de nuestros libros de historia junto al emperador francés o el mesías argentino, pero lo cierto es que dejan huella.

El hijo de Sebastián Álvaro —otro gigante, éste de la aventura—, firma un documental hermoso no solo en la forma de las majestuosas cimas del Karakórum, sino sobre todo en el fondo. Y nos recuerda que la grandeza no es propiedad exclusiva de las victorias, militares o deportivas. Que se obtiene a base de pequeños logros, pequeños pasos que diría el astronauta, con los que el mundo, tantas veces sin saberlo, mejora un poquito más. Y que a veces consiste, simple y llanamente, en luchar porque algo crezca, más aún si es en las yermas tierras de Pakistán.
Las pequeñas Amina, Sudiqa y Marion, protagonistas de una escena inolvidable, lo saben y no lo olvidarán, como tampoco lo hará el diminuto y recóndito pueblo de Hushé, donde ‘La huella de Karim’, premiada en el BCN Sports Film Festival y disponible en Filmin, permanece para siempre indeleble.
Decía otro gran aventurero y líder, Jebediah Springfield, aquello de que «un espíritu noble ensanchece al hombre más pequeño». Créanme que no existe mejor frase que la del fundador de Springfield para resumir la obra de Álvaro y la vida de Karim. Qué grandes.
