A estas alturas de la película no estamos para hablar al lector de este blog de ‘Apocalypse Now’ en la sección Recomendaciones (un título ya de por sí un tanto soberbio, cierto). Pero sí recordar una manera muy apropiada para zambullirse de lleno en el universo infernal e inolvidable creado por Coppola en 1979.

Nos referimos a una especie de “maratón apocalíptico” consistente en la lectura de ‘El corazón de las tinieblas’ y en el visionado de ‘Apocalypse Now’ y ‘Hearts of darkness, a filmmaker´s apocalypse’, tras el cual uno quedará doblemente flipado respecto a cuando “únicamente” se metía entre pecho y espalda la película en cuestión.

‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad, es el libro en que está basado ‘Apocalypse Now’. En verdad, son pocos los elementos que tienen en común estas dos obras, aunque sí coinciden en lo elemental. Joseph Conrad narra sus inquietantes experiencias por su travesía por el río Congo, donde vio con sus propios ojos cosas que solo imaginaba existieran en el infierno y que retrata y presenta al lector con una prosa insuperable, donde no falta ni sobra ninguna palabra. Su alter ego, Marlow, surca el río en busca de Kurtz, un traficante de marfil que ha perdido el juicio y se ha endiosado hasta tal punto que, allá donde habita, es en efecto un Dios.

Esta idea básica y ese ambiente tétrico y acongojante son los que toma Coppola para su película, demostrando con ello ser tan buen lector como escritor y director, oyente de ópera o bebedor de vino. Un hombre completo, en fin, de los que no quedan. Es por ello que sorprende su total inseguridad durante el rodaje de ‘Apocalypse Now’. Su permanente sensación de estar haciendo una chuminada pretenciosa y su absoluto convencimiento del fracaso de ese trabajo, todo esto recogido y grabado por su mujer —sin consentimiento del director— y plasmado en ‘Hearts of darkness, a filmmaker´s apocalypse’.

Un documental que constata del todo las palabras de Coppola en Cannes con las que presentó la película y con las que de hecho arranca esta cinta: “Esta no es una película sobre Vietnam. Esta película es Vietnam. Estábamos en la jungla. Éramos demasiados. Teníamos mucho dinero para gastar… Y poco a poco nos volvimos locos”.

A lo largo de una hora y media asistimos alucinados a un rodaje absolutamente caótico, que duró y costó mucho más del doble de lo establecido y en el que Coppola asumía toda la responsabilidad, llegando a pagar con sus propios bienes los costes de toda aquella locura. Pero a eso sumamos un guion sin terminar y que casi acaba con la salud mental de su creador; un huracán que destroza todo el decorado; un cambio de protagonista tras tres semanas de rodaje (Keitel por Sheen); un infarto de este que casi acaba con su vida y que evidentemente retrasó aún más el plan de rodaje; y un Marlon Brando contratado tan solo por dos semanas por una millonada indecente y que, al llegar al lugar de rodaje, hace descubrir a Coppola con “horror” que no se ha leido ni el guion ni el libro de Conrad.

Un rodaje como para pegarse un tiro

‘Hearts of darkness, a Filmmaker´s apocalypse’ logra sobre todo poner a Coppola en el lugar que merece. Un hombre que venía de encumbrarse con ‘El padrino’ y ‘El Padrino II’ y que no tenía por tanto ninguna necesidad de embarcarse en tamaña locura, hipotecando literalmente sus bienes, su salud y su prestigio. La decisión de meterse en aquel infierno solo puede explicarse por su total e incondicional amor por lo que hace, el cine, que tanto le reportaba y al que él tanto ha dado. Casi sin contar con ello ganó esa batalla llamada ‘Apocalypse now’ y consiguió realizar en menos de una década tres de las más famosas y reconocidas películas de la historia. “Un tío con dos huevos”, que diría Willard de Kurtz.

Sheen casi no lo cuenta.

Ver ‘Apocalypse Now’ después de ‘Hearts of darkness’ reporta el doble de satisfacción. Porque uno vuelve a quedar hechizado por el poder visual de sus imágenes, pero además les da más mérito al recordar que hablamos de 1979, era pre-digital. Todo lo que vemos es real: La selva volando en pedazos, los helicópteros en formación, Sheen delirando y rompiéndose la mano y hasta un buey decapitado a machetazos. Escenas tan reales y fascinantes como las situaciones que acontecen, y que fueron recogidas a través de los testimonios de verdaderos combatientes del Vietnam. Porque en Vietnam, de veras, hubo sargentos que hacían surf entre las bombas, esquí acuático por el río y Playmates para contentar a la tropa. Motivos que explican por qué se perdió esa guerra.

Si Joseph Conrad hubiera llegado a ver ‘Apocalypse Now’, o si hubiera estado en el rodaje, probablemente hubiera felicitado a Coppola. Y seguro que ambos hubieran estado de acuerdo en que, para saber plasmarlo, no basta con imaginarlo. Hay que vivirlo. El horror. El horror.

Apocalipsis al cubo

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